viernes, 14 de junio de 2019

Más poemas de Subway /Ediciones en huida, 2015)

84. MÍMESIS

El día se despierta moroso.
Poco a poco abre los ojos
dibujando con su luz
una posibilidad en el horizonte.

Yo, mientras tanto,
lluevo.

83. DESDE LA AZOTEA

El día se marcha:
no consigue arrastrarme.
Sentado en la azotea,
aroma a suavizante;
húmedas sábanas blancas
oponen resistencia al viento
y puedo ver el mar
cuando ceden a su fuerza.
En el mar está todo:
principio y final,
es a él hacia donde corre,
por viejas y gastadas tuberías de plomo,
precipitada y rencorosa,
agua: veneno del último centrifugado
que aleja, a la fuerza,
tu último aroma.

130. POESÍA

Bola de preso
    con mucho hierro
    y alguna que otra incrustación.

    13. POR PRIMERA VEZ

Hoy pongo mis manos por primera vez
en tu delicado cuerpo.
Por si se rompe,
apenas me atrevo a mirarlo.
Y calculo y temo, mientras deseo estar en posesión
de la fórmula de la temperatura perfecta,
que no dañe tu piel.

También hoy es tu primera vez.
Tu memoria cansada ya no recuerda
otras manos bañando ese cuerpo.
¡Si el amor en la espuma de estas manos
arrastrara la tristeza y el dolor!
Poco admite ya este desagüe,
que no sean perfumados restos
de cuerpo y conciencia.

Si pudiéramos preguntar
cuándo se giró el reloj de arena…
Un momento nunca envejeció tanto:
diez años, quizás veinte o treinta.
Y con cada movimiento de la esponja
me reflejo en tu piel
más triste y viejo.

Ese niño triste y viejo,
que soy yo
mamá,
cuando baño tu cuerpo roto,

por primera vez.

95. NATACIÓN SINCRONIZADA

Sí, me gusta la natación sincronizada.
Soy un hombre, pero no me callaré
ni debajo del agua.
Y no acepto que sea un deporte para niñas.

Llegamos juntos al dormitorio,
uno detrás del otro,
en la esquina de la cama nos separamos.
No caminamos con la cabeza alta,
ni siquiera la espalda va recta;
ni levantamos los muslos en ángulos
de noventa grados;
ni tiramos la mirada para dejarla perdida;
ni sonreímos como si fingiéramos sonreír.

Nos sumergimos en las sábanas
y comenzamos el ejercicio
con movimientos imperfectos
en giros conjuntos.
Mejoramos en la ejecución
de los desordenados abrazos.
Penalización si uno tarda en dormirse más que el otro.
Hasta que iniciamos las series de sueño profundo
y entonces, las respiraciones se buscan
los cuerpos se acoplan
y se desplazan en sincronización perfecta.

Nadie diría que somos dos hombres.

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