sábado, 23 de febrero de 2019

Más poemas de Subway




2.Los estudiantes

Amelia, Marisa, Ernesto,


Javi, Celia y Bea.


Cuando murieron


algunos eran niños,


otros, jóvenes…




Con ellos la vida nos dio una lección


de las de la Mafia.




20. El funambulista










El funambulista

 
camina:


corrientes acechan dolor; brisas, alivio y aliento.


A veces, vuela su mirada


buscando caricias 

 
de todos los colores;


otras,

se escapa


en abismo:


el vértigo


lo seduce.


A cada paso son


distintas las fuerzas;


distinto el entendimiento


de piel y entrañas.


Pero el funambulista


nunca deja de caminar.


Son las palabras,


unas pocas palabras

,
las que hacen que el funambulista

pierda el equilibrio


y caiga.


 
32. Cambio de estación

Reconoces los primeros indicios: 
fenómenos meteorológicos que captan nuestras pieles; 
después lavas la ropa y un simple anorac en el armario 
hace que desplaces otra prenda, que mueve otra, 
y al final la casa está patas arriba. 
Pero este novio, este novio 
que ya no te pones… 
¡a ver dónde lo guardas! 

Aun así, vas de compras 
el chico que te atiende es muy guapo. 
Recuerda, no gastes mucho, 
la ropa que hacen ahora 
apenas dura una temporada.


50. Duerme


Duerme bien, amor.


Mécete con cuidado


en mis pensamientos.



No me quites tu amor

,
sin él me invade el frío

.
Ni pronuncies otros nombres:


mi sueño es ligero y despierto.



Duerme bien, amor


y sé un bonito sueño.



88. … la primera hostia


Tengo que asimilarlo: ya no estamos juntos.



He perdido:


la oportunidad de envejecer acompañado; de poder compartir ilusiones;

 
disfrutar de comidas ceremoniosas o improvisadas en tu compañía; los 


desayunos en la cama; las promesas; los “te quiero”; viajes inolvidables;


regalos…



He perdido todo, ¿verdad?


Sucesión de bondades que vivimos


o no,


en todo caso, universo verosímil


más apto para el recuerdo


que...





106. Maricones



Maricones.
Necesitaba decir esta palabra.
Tranquilo.
Sin miedo.
Respirarla.
Desnudarla.
Pronunciarla.
Como si mis labios la hubieran inventado
para hacer un regalo al Universo.







111. Eras tiempo



Te parabas en los caminos
sentándote en cualquier piedra
sin preguntarte por qué lo hacías.
Descubriste palabras escritas
junto a grietas y manchas,
que a veces te gustaba leer.
Te dejabas caer sobre sueños
en el plácido camino de la inercia.

Ahora corres, eres camino,
eres palabra y grieta,
eres mancha y sueños.
Eres mundo, mundo corriendo,
en busca de tiempo.



112. Nostalgia

Al final


de tanto recordar el futuro


nos sorprende el doloroso presente.



Olvídate de lo que no has vivido


del paisaje idílico de tu cuerpo


sentidos en primaveras constantes


felicidad enlatada


amor sin fecha de caducidad


sabores y aromas de libro de cocina


abrazos y besos siempre envueltos,


en una película que nunca se estrena.





No es bueno recordar lo no ocurrido


la nostalgia del futuro


siempre cuesta


un presente imperfecto.


Y al final,


solo nos queda el pasado

como descanso

como consuelo.


120. El barrio



Vivía en el barrio un puercoespín rosa,
mucho más grande que las personas
que además hablaba con un híbrido de peluche
y animal indefinido, llamado don Pimpón.

Y ahora, adulto, me pregunto
cómo no nos hemos dado cuenta
de que el barrio se ha convertido
en esta puta mierda inverosímil.




122. Un hombre busca Poesía
Pregunta a quien sale a su paso:
cada respuesta es una visita fugaz.
Pero solo se queda dentro
cuando llega a Poesía por su propia voz.


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