84. MÍMESIS
El día se despierta moroso.
Poco a poco abre los ojos
dibujando con su luz
una posibilidad en el horizonte.
Yo, mientras tanto,
lluevo.
83. DESDE LA AZOTEA
El día se marcha:
no consigue arrastrarme.
Sentado en la azotea,
aroma a suavizante;
húmedas sábanas blancas
oponen resistencia al viento
y puedo ver el mar
cuando ceden a su fuerza.
En el mar está todo:
principio y final,
es a él hacia donde corre,
por viejas y gastadas tuberías de plomo,
precipitada y rencorosa,
agua: veneno del último centrifugado
que aleja, a la fuerza,
tu último aroma.
130. POESÍA
Bola de preso
con mucho hierro
y alguna que otra incrustación.
13. POR PRIMERA VEZ
Hoy pongo mis manos por primera vez
en tu delicado cuerpo.
Por si se rompe,
apenas me atrevo a mirarlo.
Y calculo y temo, mientras deseo estar en posesión
de la fórmula de la temperatura perfecta,
que no dañe tu piel.
También hoy es tu primera vez.
Tu memoria cansada ya no recuerda
otras manos bañando ese cuerpo.
¡Si el amor en la espuma de estas manos
arrastrara la tristeza y el dolor!
Poco admite ya este desagüe,
que no sean perfumados restos
de cuerpo y conciencia.
Si pudiéramos preguntar
cuándo se giró el reloj de arena…
Un momento nunca envejeció tanto:
diez años, quizás veinte o treinta.
Y con cada movimiento de la esponja
me reflejo en tu piel
más triste y viejo.
Ese niño triste y viejo,
que soy yo
mamá,
cuando baño tu cuerpo roto,
por primera vez.
95. NATACIÓN SINCRONIZADA
Sí, me gusta la natación sincronizada.
Soy un hombre, pero no me callaré
ni debajo del agua.
Y no acepto que sea un deporte para niñas.
Llegamos juntos al dormitorio,
uno detrás del otro,
en la esquina de la cama nos separamos.
No caminamos con la cabeza alta,
ni siquiera la espalda va recta;
ni levantamos los muslos en ángulos
de noventa grados;
ni tiramos la mirada para dejarla perdida;
ni sonreímos como si fingiéramos sonreír.
Nos sumergimos en las sábanas
y comenzamos el ejercicio
con movimientos imperfectos
en giros conjuntos.
Mejoramos en la ejecución
de los desordenados abrazos.
Penalización si uno tarda en dormirse más que el otro.
Hasta que iniciamos las series de sueño profundo
y entonces, las respiraciones se buscan
los cuerpos se acoplan
y se desplazan en sincronización perfecta.
Nadie diría que somos dos hombres.
FICTICIA
viernes, 14 de junio de 2019
sábado, 23 de febrero de 2019
Más poemas de Subway
2.Los
estudiantes
Amelia,
Marisa, Ernesto,
Javi,
Celia y Bea.
Cuando
murieron
algunos
eran niños,
otros,
jóvenes…
Con
ellos la vida nos dio una lección
de
las de la Mafia.
20.
El funambulista
El
funambulista
camina:
corrientes
acechan dolor; brisas, alivio y aliento.
A
veces, vuela su mirada
buscando
caricias
de
todos los colores;
otras,
se
escapa
en
abismo:
el
vértigo
lo
seduce.
A
cada paso son
distintas
las fuerzas;
distinto
el entendimiento
de
piel y entrañas.
Pero
el funambulista
nunca
deja de caminar.
Son
las palabras,
unas
pocas palabras
,
las
que hacen que el funambulista
pierda
el equilibrio
y
caiga.
32. Cambio de estación
Reconoces los primeros indicios:
fenómenos meteorológicos que captan nuestras pieles;
después lavas la ropa y un simple anorac en el armario
hace que desplaces otra prenda, que mueve otra,
y al final la casa está patas arriba.
Pero este novio, este novio
que ya no te pones…
¡a ver dónde lo guardas!
Aun así, vas de compras
el chico que te atiende es muy guapo.
Recuerda, no gastes mucho,
la ropa que hacen ahora
apenas dura una temporada.
Duerme
bien, amor.
Mécete
con cuidado
en
mis pensamientos.
No
me quites tu amor
,
sin
él me invade el frío
.
Ni
pronuncies otros nombres:
mi
sueño es ligero y despierto.
Duerme
bien, amor
y
sé un bonito sueño.
Tengo
que asimilarlo: ya no estamos juntos.
He
perdido:
la
oportunidad de envejecer acompañado; de poder compartir ilusiones;
disfrutar
de comidas ceremoniosas o improvisadas en tu compañía; los
desayunos en la cama; las promesas; los “te quiero”; viajes
inolvidables;
regalos…
He
perdido todo, ¿verdad?
Sucesión
de bondades que vivimos
o
no,
en
todo caso, universo verosímil
más
apto para el recuerdo
que...
Maricones.
Necesitaba
decir esta palabra.
Tranquilo.
Sin
miedo.
Respirarla.
Desnudarla.
Pronunciarla.
Como
si mis labios la hubieran inventado
para
hacer un regalo al Universo.
Te
parabas en los caminos
sentándote
en cualquier piedra
sin
preguntarte por qué lo hacías.
Descubriste
palabras escritas
junto
a grietas y manchas,
que
a veces te gustaba leer.
Te
dejabas caer sobre sueños
en
el plácido camino de la inercia.
Ahora
corres, eres camino,
eres
palabra y grieta,
eres
mancha y sueños.
Eres
mundo, mundo corriendo,
en
busca de tiempo.
Al
final
de
tanto recordar el futuro
nos
sorprende el doloroso presente.
Olvídate
de lo que no has vivido
del
paisaje idílico de tu cuerpo
sentidos
en primaveras constantes
felicidad
enlatada
amor
sin fecha de caducidad
sabores
y aromas de libro de cocina
abrazos
y besos siempre envueltos,
en
una película que nunca se estrena.
No
es bueno recordar lo no ocurrido
la
nostalgia del futuro
siempre
cuesta
un
presente imperfecto.
Y
al final,
solo
nos queda el pasado
como
descanso
como
consuelo.
Vivía
en el barrio un puercoespín rosa,
mucho
más grande que las personas
que
además hablaba con un híbrido de peluche
y
animal indefinido, llamado don Pimpón.
Y
ahora, adulto, me pregunto
cómo
no nos hemos dado cuenta
de
que el barrio se ha convertido
en
esta puta mierda inverosímil.
Pregunta
a quien sale a su paso:
cada
respuesta es una visita fugaz.
Pero
solo se queda dentro
cuando
llega a Poesía por su propia voz.
jueves, 4 de octubre de 2018
Tirso Priscilo Vallecillos Subway (Ediciones en Huida, 2015)
Ya en sus primeras páginas Subway presenta una guía del usuario al lector:
¿Es usted un viajero intrépido o prefiere adentrarse en la ciudad de la mano de otro? ¿Descubrir o que le muestren? ¿Dejarse llevar como acto improvisado de su mente o en el sentido social y físico de seguir a otro? En ambos casos, si lee atentamente esta guía, podrá recorrer la ciudad con el perfil que usted elija.
Subway es la expresión subterránea del sentimiento contenido desde la niñez a través de la cultura de lo cotidiano, la vivencia y el recuerdo. La expresividad —basada en el contraste, la analogía, el humor, la ironía y el giro de último verso— y la sinceridad, hacen que los poemas se conviertan en una experiencia reconocible, exportable y cercana al lector.
La obra está dividida en ocho poemarios o barrios: El Valle, Campo de los Exploradores, Ciudad Monumental, Edificios Abandonados, Las Ruinas, Suburbios, Ciudad Perdida y Polígonos Industriales; que dotan a la obra de una diversidad que no solo es temática sino también formal y de tono, pero que adquieren unidad al converger en una vivencia plasmada sobre plano —un plano desplegable— en las distintas conexiones que guardan entre sí las diferentes líneas que recorren los distintos barrios.
Si prefiere que le muestren y sentirse de alguna manera acompañado, visite, uno a uno, los diferentes barrios siguiendo la lectura ordenada de estas páginas: cada línea de transporte coincide, casi en su totalidad, con alguno de ellos.
Pero en Subway, al tiempo que el niño, el adolescente y, en cierto sentido, el hombre recuperan la voz perdida, el adulto retoma su capacidad lúdica e invita al lector a un juego: seleccionar un itinerario de lectura.
Si es un viajero intrépido coja el plano, señale un punto de partida, otro de llegada y elija el itinerario de su trayecto. Las diferentes y variadas experiencias que obtenga serán lo más parecido al trascurso vital de los habitantes de una urbe, en la que usted podrá sentirse como uno más.
miércoles, 3 de octubre de 2018
Subway
El
Valle
Línea
1
Relamer
lágrimas – Salvación
4
EL OTRO LADO DE LA COSA
Toda
alegría tiene su lado triste;
solo
tienes que girarte para comprobarlo,
aunque
al hacerlo corras el riesgo
de
verte a ti mismo mirando.
Si
te sucede,
recuerda
que toda tristeza tiene un lado alegre
¡gírate
para comprobarlo!
Dejando
que tus labios
se
abran en una sonrisa.
Campo
de los Exploradores
Línea
2
Circular
26.
LA BALA
En
esta ruleta rusa
alguna
será la bala
que
consiga enamorarte.
27.
DILEMA
El
amor me consume;
sin
amor me consumo:
Dilema.
Ciudad
Monumental
Línea
3
Contrastes-
Lucidez
54.
TE PERDONO
No
me pidas perdón por cosas que no tienen importancia,
es
más, no me pidas perdón por nada,
y
si lo haces, pídeme perdón por amarte:
cuando
estás sé lo que es vivir
pero
cuando faltas, ni el café tiene sentido.
como
ahora,
que
te perdono,
porque
no estás.
Edifícios
Abandonados
Línea
4
Canción
– Cadena perpetua / Rupturas
63.
MIRADA
A
veces,
aunque
nos miramos de frente
nos
perdemos de vista.
64.
ESCALERA
Nos
conocimos en una escalera
hace
muchos años
tantos,
que ya no recordamos
quién
bajaba
quién
subía
68.
MUTACIÓN
¿En
qué momento dejaste
de
ser la dulce y fresca media
naranja
que me saciaba y te convestiste
en
la mitad de ese solitario limón
seco
y ácido de la nevera, que
me
da tanta pereza tirar?
Las
Ruinas
Línea
5
Recuerdos
de un ladrillo – Te he olvidado
87
SUEÑO
Fue
un sueño real.
Desperté,
estaba solo.
Fue
un sueño real.
Suburbios
Línea
6
Maricones
- Maricones
97.
EPI Y BLAS
Dentro
/ Fuera
Cerca
/ Lejos
Derecha
/ Izquierda
Mucho
/ Poco
Encima
/ Debajo
Triste
/ Feliz
Hombre
con Mujer
Redujisteis
tanto el mundo
que
ahora no quepo dentro.
105.
BESOS
Y
sin embargo,
los
besos que más recuerdo
son
los primeros.
Aunque
fueran de mujeres.
Ciudad
Perdida
Línea
7
Urbit
Sunt
– Cronotopos
107
URBI SUNT
¿Qué
fue de aquellas ciudades,
Alejandría,
Sevilla, New York...?
Megalópolis
de la realidad aumentada
pueblan
ahora hombres
Facebook,
Twiter, Instagram...
donde
la carne y el calor...
megapixeles
y litio
Polígonos
Industriales
Línea
8
Un
hombre busca poesía – Poesía
124.
CON EL CUERPO CORTADO
En
la cama, saco un brazo y me congelo:
así
son los inviernos en el sur;
las
casas no tienen calefacción
y
andas todo el día con el cuerpo cortado.
Lo
de estar suscrito a esto de escribir
es
vivir de continuo en uno de esos inviernos
como
ahora,
que
no sé por qué saco el brazo del edredón
para
escribir estas palabras
que
me dejan, más o menos,
con
el cuerpo cortado.
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